La intensa relación entre Toledo y el Greco


Las callejuelas del Toledo medieval acogieron a finales del siglo XVI a la figura espigada del Greco; cuyo verdadero nombre, Doménikos Theotokópoulos, explica su apodo. Llegó el pintor respondiendo a una invitación del rey Felipe II para que los artistas de la Italia renacentista participasen en la decoración de El Escorial.

Comenzó entonces una intensa relación entre la ciudad y el pintor que duraría cuatro décadas. En ella alcanzó su arte sus más altas cotas: El expolio, El entierro del conde de Orgaz, El retablo de doña María de Aragón y, sobre todo, sus retratos. El caballero de la mano en el pecho es una de sus obras más conocidas y de las más misteriosas, porque aún no se sabe a quién representa.

La relación entre Toledo y el Greco se fue cimentando con los años hasta casi convertirse en una leyenda más, de las tantas que adornan la historia de la ciudad. A su muerte poco se sabía de su obra y después de cuatro siglos aún hay muchos secretos que están guardados entre las adoquinadas calles, los muros de mampostería y alguna fachada plateresca.

Con Destino Toledo podrás hacer una ruta llena de historia en la que pasearás por esos lugares que el
Greco frecuentó y por las angostas calles que le vieron ir y venir. Un recorrido que te llevará al Museo de Santa Cruz o a la iglesia de Santo Tomé, en donde podrás contemplar algunos de sus lienzos.

Siguiendo sus pasos llegarás al Museo Convento de Santo Domingo el Antiguo donde, además de sus primeras obras en la ciudad, se encuentra la tumba del artista: un pintor nacido en la isla de Creta que unió su destino y su arte al nombre de Toledo. Una relación intensa con la ciudad a la que dedicó más de media vida.

Conoce todos los entresijos de la historia con Destino Toledo.

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