Las cuentas de “El Gran Capitán”


Gonzalo Fernández de Córdoba, más conocido como “El Gran Capitán”, falleció el 2 de diciembre de 1515, y en el quinto centenario de su muerte, la ciudad de Toledo le rinde un merecido homenaje en una exposición temporal que podrá disfrutarse en el Alcázar hasta el 31 de enero de 2016, la cual los guías de Destino Toledo estaremos encantados de explicarte.

En ella podemos encontrar expuesto todo tipo de objetos de la época, cañones, armas, mapas, cartas de los Reyes Católicos, retratos, vestimentas, botines de guerra, todos ellos ordenados cronológicamente, lo que permite al espectador sumergirse de lleno en la vida de esta figura que marcó la historia militar de España.

Gonzalo nace en Montilla, uno de los territorios con frontera directa con el reino Nazarí de Granada, y al compartir bisabuelo con Fernando el Católico, se les da el parentesco de primos. Fue el segundo varón y atendiendo a las leyes de mayorazgo, Gonzalo tuvo que buscar fortuna, ya que la herencia correspondía al primogénito de la familia.

Todos estos hechos marcan la historia de El Gran Capitán, quien fue caballero en la corte de los Reyes Católicos, donde gozaría de la protección de la Reina Isabel, a la que fue siempre fiel.

Tras la guerra de sucesión, en la batalla contra el Reino Nazarí de Granada, será donde se forje como gran combatiente, buscando para el favor de los Reyes Católicos la unificación de los Reinos de España.

Uno de los momentos cumbres de su historia, es el nombramiento como General en Jefe del EEjército, enviándole hasta Italia para frenar el avance del reino Francés. Es precisamente en ese conflicto en el que se revela como gran estratega, mostrando una asombrosa capacidad para derrotar al enemigo, sin importar la superioridad de este.

Esta contienda, dividida en dos etapas, fue uno de los momentos de mayor gloria para el Gran Capitán, quien regresó de Italia con el título de Duque de la ciudad y Monte de Santangelo, siendo recibido por los Reyes Católicos con todos los honores, llegando la Reina Isabel a salir en su búsqueda y levantándole del suelo en su reverencia, abrazándole mientras le decía “Vos seáis muy bienvenido, Gran Capitán”.

Tras la victoria final, permaneció en Italia gobernando como virrey de Nápoles, cargo que ocuparía hasta 1507, y cuando el Rey le reclama por su mal gobierno, es el momento de rendir cuentas, y vaya si las rindió, enviándole al rey una carta con la siguiente respuesta:

Por picos, palas y azadones, cien millones de ducados; por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles, ciento cincuenta mil ducados; por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla, doscientos millones de ducados; por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a victoria, ciento setenta mil ducados; y, finalmente, por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey a quien he regalado un reino, cien millones de ducados.

Dispuso entonces volver a España, renunciar al título y continuar con su servicio, pero lamentablemente no volvería a participar en ninguna batalla, ya que Fernando decidió prescindir de sus servicios en las diferentes contiendas surgidas y someterlo a una estrecha vigilancia, por temor a que sirviera a otro señor en reinos contrarios.

La historia de “El Gran Capitán”, y la de muchas otras figuras históricas, las podréis conocer en nuestras rutas diarias por Toledo, acompañados siempre por nuestros guías oficiales de turismo.

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