¿Sabías que Toledo tuvo uno de los primeros hoteles “Gran Lujo” de España?


El primer Hotel de 5* de la Ciudad Imperial

Cuando realizamos una ruta por Toledo encontramos lugares cuya historia pasa desapercibida a simple vista; esto se debe a la reutilización de espacios: si un edificio dejó de tener sentido en cierta época, en Toledo se le da la oportunidad de resurgir de sus cenizas.

Este es el caso del Hotel Castilla, majestuoso edificio que destila historia desde sus cimientos e incluso bajo ellos.

Hotel Castilla ToledoSus orígenes se remontan al convento de San Agustín en 1588, inicio de los Agustinos Recoletos. Pero éste y otros tres conventos más se pierden con la desamortización de Mendizábal en 1835.

Demolido en 1882, la historia volvió a girar; ¡el antiguo convento se transforma entonces en cine de verano e incluso una fábrica de fideos! Pero algo más importante le esperaba…

Dos socios se unen para crear el primer Hotel Cinco Estrellas de Toledo y uno de los primeros de España: Francisco O´Priede y el Marqués de Castrillo, quienes construyen lo que la Ciudad Imperial necesitaba en ese momento, pues el turismo en Toledo comenzaba a abrirse paso y ¿qué mejor que un lugar de calidad y trato distinguido para poder descansar de las maravillosas rutas por Toledo?

Ilustres personajes pasaron por allí. Es el caso de Benito Pérez Galdós, quien incluso lo cita en “Memorias de un desmemoriado”. Así mismo, una huella dejó el Hotel Castilla en Rainer Maria Rilke, lo demuestran sus palabras sobre la Ciudad de las Tres Culturas: “Una ciudad del cielo y de la tierra…que existe igualmente para los ojos de los muertos, de los vivos y de los ángeles”. El gran poeta checo envió desde allí numerosas cartas a su confidente, la Princesa Maríe Von Thurnl.

Hotel Castilla Toledo antigua

Hotel Castilla de Toledo a principios del Siglo XX

No serían los únicos artistas que por allí pasarían; el escritor Félix Urabayen va ligado al Hotel Castilla: llega a Toledo en 1911 y se desposa con Mercedes de Priede, pasando a ser uno de los propietarios del hotel.

Lamentablemente, lo bueno no suele durar y los años de esplendor serían apagados de golpe con los albores de la Guerra Civil. Mirado con recelo por ambos bandos, Urabayen, tras ser amenazado por la milicia, abandona Toledo para siempre sin imaginar que esa dura decisión no le libraría del negro destino ya marcado.

Cae entonces el Hotel en manos republicanas hasta que los nacionales toman el poder, utilizándolo como Sede del Cardenal Gomá, al estar el Palacio Arzobispal ocupado por los Republicanos.

Usurpado el hotel y confiscados los bienes, quedó como sede del Instituto Nacional de Previsión y de la Seguridad Social en la actualidad.

Esta es la historia la gran historia la del emblemático Hotel Castilla.

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